pastel biarritz albas nuestra historia

Pedro Albás había aprendido el oficio de pastelero en el obrador que en el año 1860 fundara su abuelo, Manuel Albás, en la calle Romero de Barbastro.

Al casarse con la joven María Novel, la pareja quiso tener su propio negocio y buscaron un local en la céntrica calle san Ramón, muy cerca del Paseo del Coso que era el lugar de esparcimiento elegido por la sociedad barbastrense de finales de siglo XIX, para abrir una nueva confitería a la que llamaron «La Imperial»

En 1903, recién iniciado el siglo XX, Pedro Albás incorporó a su recetario un nuevo pastel de creación propia, el «Pastel Biarritz» que llegaría a convertirse, con el paso de los años, en uno de los productos típicos de Barbastro.

Hoy, transcurrido más de un siglo, se ha hecho muy popular y es muy conocido por numerosas personas que lo compran generalmente para regalar a familiares y amigos porque saben que es un pastel de una calidad extraordinaria con el que siempre «se queda bien, lo lleves a donde lo lleves»

Pero…. Retrocedamos de nuevo a los albores del siglo XX a aquel obrador donde Pedro Albás experimentaba con almendras del Somontano, azúcar y huevos frescos hasta conseguir la fórmula magistral del pastel, que habiendo «nacido» en Barbastro tiene nombre de ciudad francesa, como ya explicábamos en nuestro anterior post: «¿Por qué se llama Biarritz un pastel típico de Barbastro?»

Un exquisito pastel al que hay que dedicar muchas horas en el obrador, comenzando por conseguir el punto exacto de la molienda de las almendras, que como habréis adivinado, las compramos en grano, para que se mantengan intactas todas las propiedades que tienen: aceite, humedad, sabor… Después hay que mezclar el resto de ingredientes, hornear, cortar y envasar… La receta y la elaboración es un secreto familiar muy bien guardado, por lo que no voy a divulgarlo aquí por mucho que me lo pidáis.

Pedro Albás dedicaba un día a la semana para elaborar los famosos pasteles Biarritz que solo se podían conseguir previo encargo, el resto de la semana se dedicaba a elaborar otros exquisitos dulces de su recetario. Así se creó el que yo llamo «Selecto Club Biarritz» ya que tan solo unos pocos clientes, amigos y conocidos del maestro pastelero podían tener acceso a los pasteles Biarritz. Hasta tal punto era riguroso en el orden de pedidos que tan solo elaboraba las docenas de pasteles que le habían encargado y si algún miembro del «club» no se había acordado de hacer el encargo tenía que esperar una semana completa para poder comprar su docena de pasteles, o bien, si llegaba a convencer a Pedro Albás con un buen argumento, éste no es que hiciera una cajita de más, sino que dependiendo de los clientes que habían solicitado una caja de pasteles Biarritz sin haber hecho el pedido, descontaba uno o dos pasteles de todas las cajas que ya estaban terminadas para atender todos los pedidos. Es decir la caja de docena nunca llevaba doce pasteles ya que se repartían equitativamente entre todos los clientes.

En pleno siglo XXI nuestros pasteles Biarritz se elaboran todos los días, por lo que no es necesario pasar por el obrador para encargarlos y por supuesto las cajas de docena ahora siempre contienen 12 pasteles.

El «Selecto Club Biarritz» sigue vigente hoy en día con muchos más miembros y con grandes ventajas para nuestros clientes.